Cuatro filólogos –dos españoles y dos argentinos- analizan el carácter anticientífico y la raíces ideológicas de los defensores del purismo, el normativismo y la tan mentada unidad de la lengua castellana. El artículo “fue escrito por cuatro empleaduchos de la Real Academia Española en horas de trabajo de la RAE”, cuenta Pablo Usabiaga para explicar porqué incialmente no lo firmaron. A continuación, el texto, incluida la firma de sus autores.
Las alarmas del profesor Antonio Vaquero*
Por Luis Pueyo, Pablo Usabiaga, José Luis Ariel, Miquel Vidal
Una vez más, un defensor de la pureza y la unidad de la lengua española ha dado la voz de alarma, horrorizado ante la invasión de términos extranjeros y la consiguiente «corrupción» del Idioma. Esta vez los responsables son «los científicos, en particular los informáticos», quienes deben «entonar un mea culpa porque la Informática corrompe el lenguaje». Antes de desgranar los motivos que llevan al profesor Vaquero a semejante conclusión, parece interesante acometer un análisis de la idea —tan falsa como, por desgracia, extendida— que subyace a las quejas de este atormentado aprendiz de filólogo: la de la existencia de una lengua pura, que es la auténtica, que es la que debe hablarse, que es la que corresponde al arte de hablar y escribir correctamente. Digámoslo cuanto antes: no es ningún afán polemista el que nos mueve a responder a los desasosiegos del profesor Vaquero (carentes de todo interés en términos científicos), sino salir al paso de una serie de prejuicios que su artículo recoge, lugares comunes demasiado arraigados en nuestra cultura y que sirven para fomentar mala conciencia lingüística en los hablantes y para legitimar a la insidiosa casta de los legisladores del Idioma.


