Por Guido Carelli Lynch (Revista Ñ, Buenos Aires)
“Desde el Cantar de Mío Cid, España es un país de vasallos arrodillados al zángano de turno que tengan de rey y un país de lameculos de cura y de torturadores de animales. España no vale la pena. Me alegro de que esté en bancarrota, económica, política, moral... Ojalá que la deriva continental que descubrió Wegener nos acabe de separar de ellos. Que el mar se ensanche”, contesta, vomita y dispara vía mail el escritor colombiano Fernando Vallejo. La pregunta es simple y un poco tramposa, quizás porque invita a una respuesta: “¿Cree que España todavía ejerce dominación a través de la normativa del idioma?”


