sábado, 12 de mayo de 2012

¿«Dígalo bien» o «dígalo como a mí me gusta»?


Por Silvia Senz

Hace unos días, al hablar aquí sobre el español (o los españoles) de los libros que se publican en Estados Unidos, ya aludimos a la febril actividad que la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) despliega para enmendar la plana a los anglicados latinos del país.
Según hemos sabido por la Fundación del Español Urgente (Fundéu), la ubicua ANLE también participa desde hace poco en el informativo matutino Noticias Univision 41 Al Despertar con el microespacio «Dígalo bien», gracias al cual todos los miércoles los televidentes pueden desayunarse con dos consejos idiomáticos ofrecidos por el director de la institución, Gerardo Piña-Rosales, el secretario Jorge Ignacio Covarrubias, y el coordinador de Información, Daniel R. Fernández. Algunas de sus notas normativas pueden verse ya en la página del programa. De entre los cuatro avisos disponibles, seleccionamos el del doctor Piña-Rosales, dedicada al uso del verbo ignorar. Véanlo antes de seguir leyendo: No me hicieron caso
Nótese ahora lo que dice al respecto el Diccionario de la Real Academia Española (de referencia para todas las academias asociadas de la lengua española), ya desde el 2001:

ignorar.

(Del lat. ignorāre).

1. tr. No saber algo, o no tener noticia de ello.

2. tr. No hacer caso de algo o de alguien.

¡Que viva la norma panhispánica! Si ya lo vaticinó Juan Ramón Lodares (El porvenir del español, p. 100) al señalar las desventajas de un estándar pluricéntrico para el español: "El peligro general del pluricentrismo es fácil de entender: si todo vale, nada vale".

Es decir: si todos mandan, nadie manda. Bienvenidos al feudalismo normativo.

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